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domingo, 9 de marzo de 2008

Cadáverexquisito

Queso con crema y un toque de anís, ¡ay mi amor no me encuentro feliz! Aburrido pero feliz a fin de cuentas mientras escucho la lluvia que cae tras la ventana y levanta un olor a tierra húmeda que me recuerda los días de agosto en que te fuiste y me dejaste solo... Ese mes sigue siendo el mismo, una y otra vez, tiempo infinito que me muele, que me regodea dentro y se escapa con el mio corazón. Palabra muda que nada dice y todo evoca con su boca escarlata. Rojo vivo, innegable, testimonio ruidoso del pasado prohibido, imposible de repetir, y es que tu santísima madre... pues la mía ni tanto aunque quería ser monja. El papa le dijo: llora cobarde, que el temblor ahogue tu garganta, que el diablo te pique los pies. Pero sigue andando, corre hacia atrás por el camino de tus recuerdos, esos que poco a poco voy perdiendo como te perdí a ti. Y te juro que eso no se va a repetir, esta vez no me voy a dejar, importa más que lo que hubiera hecho si ese día no existiera, pero se le pasó la cruda y bueno, inevitablemente recordó la conquista, el cotorreo y la buena onda que destilaba el pachuco de oro y la chica que habla de él mientras lo veo en una pantalla. Con ella pretendí inútilmente ocultar la realidad mis huevos! ¡Ya estoy cansado de pensar en ella y de escribir estas mamadas! ¡Adiós!

sábado, 23 de febrero de 2008

Una noche

Siendo de carrera larga, terminamos la velada cuando comenzaba a clarear. Creíamos ir hacia el fin de la noche y terminamos hacia la mañana. Y así, antes de peregrinar, pensamientos peregrinos quedaron plasmados una noche...

Mañaneando hacia la mañana
entre trago y trago las palabras fluían
que por nada dejaba, siendo monarca desearía
ella reía, reía, reía, desbordando cerveza y
lunalañando la palma de la mano
dormir, quizá soñar
voló entonces en ella
todos somos normales
excepto cuando enamorado
y así, se va acercando el final
por supuesto, nada sabía de sí

A lo lejos alguien canta

A lo lejos queda el recuerdo cercano de la noche de muerte sin fin que el alcohol diluyó. A lo lejos alguien canta, a lo cerca las copas tristes se amontonaban vacías y el bolígrafo iba de mano en mano por la larga mesa de las conversaciones nostálgicas, felices, trágicas, superficiales y sordas mientras se iba configurando el cuerpo del crimen: el cadáver.


José Ramón
era un hombre
que pretendía suplantar su forma
de exprimirle el jugo a las
comillas en los puntos. ¡Válgame
Dios, que todo lo sabe!
Entonces fue que llegó el día
en que cruzó los mares que de ensueño,
en un barco bananero
Johnny Walker caminaba
por el jardín de senderos que se bifurcan,
cuando demostró que podía cumplir con su mandato y...
murió.