sábado, 23 de febrero de 2008

A lo lejos alguien canta

A lo lejos queda el recuerdo cercano de la noche de muerte sin fin que el alcohol diluyó. A lo lejos alguien canta, a lo cerca las copas tristes se amontonaban vacías y el bolígrafo iba de mano en mano por la larga mesa de las conversaciones nostálgicas, felices, trágicas, superficiales y sordas mientras se iba configurando el cuerpo del crimen: el cadáver.


José Ramón
era un hombre
que pretendía suplantar su forma
de exprimirle el jugo a las
comillas en los puntos. ¡Válgame
Dios, que todo lo sabe!
Entonces fue que llegó el día
en que cruzó los mares que de ensueño,
en un barco bananero
Johnny Walker caminaba
por el jardín de senderos que se bifurcan,
cuando demostró que podía cumplir con su mandato y...
murió.

No hay comentarios: